Por: Martín Alberto Mariño Pamplona – España | mam5104@jotmail.com
Lejanía y cercanía, antónimos y sinónimos de presencia y ausencia. Términos que se fusionan hoy con la IA y su tecnología; ello desde el plano mental, existencial, actitudinal, espiritual supraconsciente. Es evidente que la IA es “la medida de todas las cosas” (*), tesis que ha dejado de ser hipótesis y que se reafirmará a puertas y estancias de una civilización artificial en la que el hoy llamado dilema humano dejará de serlo cuando todo lo ideal / utópico sea y se haga posible.
Las Relaciones Humanas entran en crisis. Al respecto se evidencia que “ en las zonas más avanzadas tecnológicamente está decayendo la proximidad; estamos todos interconectados, pero no estamos en relación (…) la eficiencia y el apego a las cosas y a las ambiciones hacen que estemos centrados en nosotros mismos y seamos incapaces de altruismo”. (Papa Francisco)
Sólo queda confiar y esperar que la presente y generaciones siguientes actúen con consciente sabiduria, “interrogando la naturaleza de la realidad y el destino de la humanidad” , supra conscientes de que, por siempre, subsistirá la empatía, el altruismo, la bondad, la justicia y el amor; ellos, por sobre toda ignorancia, materialismo, miedo y egoísmo como “armas del ego que no podrán eliminar la conciencia ni la libertad para abandonar los principios y valores personales, así se viva en permanente riesgo de estar atrapados en el papel que las máquinas asignen” (**) y… en la decisión, decente o indecente, que el ser humano determine para vivir. “Quien tiene un porqué para vivir puede soportar cualquier cómo” ( F. Nietzsche)
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(**) Victor Frankl. El hombre en busca del sentido de la vida. Alemania. 1946. Pp.168
(*) José Ma. Lasalle. Civilización Artificial.
Barcelona, Arpa edit., 2024 Pp.192



