CORREGIMIENTO LA BELLA

Por: Sabina Villegas

Una de esas tardes en que el Creador me bendijo con la oportunidad de conocer La Bella, me vi enfrentada con la paz que despierta el verde de esos campos, la frescura de la naturaleza y el trinar de las aves que acompañan al caminante a su paso. Como lo indica su nombre, La Bella, es un pedacito de cielo entre las montañas de Pereira. En las mañanitas  es una delicia disfrutar de la frescura que ofrecen estas cautivadoras  tierras con sus  dulces aromas, su infinita variedad de plantas y flores, del canto de aves exóticas,  de las risas de los niños que  corren y juegan por los corredores, de los ladridos de los perros; lo que más me llamó la atención fue la amabilidad de los habitantes; tratan al visitante como si fuera un amigo de siempre, me sentí muy atraída, esta región tiene su propio encanto. La Bella es uno de los corregimientos que conforman a la Pereira rural y campesina, corazón del Paisaje Cultural Cafetero.

Tuve la oportunidad de conversar con varios personajes de la región como el señor Helber Mendoza, personaje de leyenda, con 81 años de edad. Dice que llegó del Cairo Valle hace 40 años en mula, por caminos de herradura. Trabaja la agricultura en esta región; lo encontré llevando escombros en su carreta; cuando hablaba lo hacía con alegría y pasión.

Don Gerardo Ortiz de 71 años, y su esposa, Rubiela Alarcón,  gran artesana. Me recibieron en su armoniosa casa, don Gerardo es un hombre con sentido de pertenencia. Me proporcionó muchos datos de este corregimiento. Dice que los jóvenes son muy educados porque sus padres se encargan que no falten a la escuela y luego al colegio agrícola.

En La Bella no falta nada, cuentan con capilla, supermercado, billar, tienda, discoteca, estación de policía, que, por cierto, se integran muy bien con la comunidad, son queridos y respetados. También cuenta con la asociación de aguacateros, excelente transporte en las típicas chivas y busetas. Su riqueza hídrica  como ríos Consotá, Otún y San Pablo. Hermosos paisajes, el 80% de La Bella son jóvenes muy alegres, trabajadores y amables. Sus habitantes son gente de bien, ofrecen mucha tranquilidad. Es un lugar que guarda la paz de las montañas.

(Quinta imagen) En la tarde, de regreso a mi destino me embelesé observando los jardines exóticos y bien cuidados, adornando los balcones y dando ese toque romántico. Los cultivos de cebolla desprenden un olor sabroso, disfruté viendo los perros correr libres, arropados tan solo por la luna que en las noches de vigilia los acompaña. A mi paso en la chiva, seis de la tarde, se dibujaba entre los arbustos  un tímido sol de venados que no se quería marchar ensimismado con el frio  de las montañas que dejan las tardes frescas. Un conjunto de acontecimientos iban pasan por la cámara de mis ojos;  procuré  grabarlo todo.  Las señoras asomadas por los ventanucos de las cocinas, quizás   esperando su marido e hijos que iban llegando de sus jornadas. Viajamos una mezcla de turistas nacionales y extranjeros muy animados, observándolo todo para no perdernos ni un solo detalle, se iban sumando los trabajadores, con ese olor del campo mezclado con las colonias aplicadas a la salida del trabajo para mitigar un poco el olor a yerba. Se fue perdiendo la chiva entre carreteras exóticas con cabañas de extranjeros en extraña mezcla arquitectónica de madera y cemento, pero de noble belleza. A lo lejos los techos de las casitas  que apenas si se veían entre los arbustos, plataneras y guaduales de misteriosos sonidos y amplios humedales. Permanecí extasiada bajo el embrujo de tan sutil belleza, a esa hora de la tarde el misterio del bosque ya empezaba a agrupar luciérnagas, búhos, ranas chicharras libélulas, para iniciar el fantástico coro de la noche, algunos entre las enredaderas de las ventanas como queriendo descubrir historias no contadas.

La Bella tiene  muchas ventajas, entre ellas la accesibilidad, cuenta con cinco entradas que forman un anillo,  por la Florida, por el Manzano, por el Salado,  la Estrella y por Villa Santana, una temperatura primaveral. Esta zona es totalmente agrícola, cultivos y huertas, siembras de café  tipo selección, para excelentes tazas de café. Los cultivos de cebolla son el sustento de muchos de la región, incluso de algunos Pereiranos. El medio ambiente en estas tierras es asombrosamente cuidado por los habitantes. Este corregimiento es una de las mejores rutas ciclísticas. Quedan totalmente invitados.

Clima
Santa Rosa de Cabal
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