Poesía desde México
(Nació el 24 de septiembre de 1951 en la Sierra Sur oaxaqueña).
Premio “Docente Distinguida 2000”, otorgado por el Sistema Educativo Poblano.
La SEP, la CNDH, la ANCN y la BUAP le concedieron el “Premio al Mérito Educativo”. La Unidad de Educadores Latinoamericanos, La Habana cuba, le confirió el premio “Al Mérito Docente, pedagogía 99”. Es investigadora, periodista y locutora, certificada para producción y conducción de programas educativos de radio y televisión SICOM, Puebla.
Contar con su pluma en nuestras páginas es ratificar que la humanidad; cuando los objetivos son nobles y adornados con la creación intelectual que transmite romance y esperanza, denuncia y dolor de patria; está unida por los fuertes lazos invisibles construidos con hilos de versos y eslabones de palabras.
TE BUSCO
Recuerdo cuando jugabas con tus muñecas,
y en pequeñas tacitas de barro o celuloide si acaso,
nos ofrecías café o un té para el fracaso.
¡Sí, claro! Reían tus ojos,
y tu voz infantil era remedo de la ternura de la abuela.
Tu vestido y tacones,
revuelo de tu madre en la sonrisa del “pintalabio”
para tomar un bolso y partir buscando un nido.
Hoy te busco,
perdida en no sé qué laberinto.
Te busco, ¿en qué nido se quedaron tus alas?,
¿adónde quedó tu adolescencia soñadora?
¿Adónde fueron tus risas y tu canto?
¿Eres tú la mujer que ama
y contribuye al bien de la persona amada?
¿Eres la madre
que exhausta atiende la necesidad de una prole?
¿La mujer arrepentida del hijo, regalo de la vida?
¿La dama, esposa fiel del hombre que te ama?
Te busco,
¿eres acaso juguete del imberbe iluso
¿o placer del cruel y despiadado?
¿o ya es tu cuerpo llagado y putrefacto,
un número más en un cementerio del olvido?
No sé, pero te busco.
¿tendrá sentido la vida sin la luz de tu mirada?
Desconsuelo
Era la luz del sol sorbiendo al frío,
el vaho de la muerte oscureció sus sueños.
Era la mañana presa de rojos flamboyanes
y flor de noche buena.
Del alegre parloteo de un salón de clases,
su espíritu cruzó la fronda y el trino de las aves.
Aullaron los perros, el gato erizó su negro terciopelo.
Con decisión clamó a la muerte como único consuelo.
En el sauce llorón, cuelga su velo,
como lívida corola llora su desconsuelo.
Espera su cadáver,
en el sacro templo le bendicen su partida.
En las noches de aquella niña,
una violación infame era su duelo.
Con llagas en el alma vomitó la vida.
PATRIA MIA
Me duele tu paisaje mancillado
me avergüenzan eufemismos
inventados,
de políticos y hombres desalmados
que subsanan miserias y reclamos
embolsando la riqueza de tu suelo,
para provecho insano,
desangrando el corazón de mis hermanos.
Perdona,
si mientras exteriorizó mis reclamos
voy bajando la voz,
es que el tiempo me va dejando muda.
Mis hermanos, viven temerosos
de la infamia del esbirro espía.
Mis hermanas sufren la agonía
por el hijo no deseado
de violación infame.
Mi nieto mutilado, ya pagó el precio
del utópico sueño de justicia.
Ya no hay voces que entrenen
a la lucha de ideales.
Brilla la hoja del puñal y suena el tiro inesperado
del malvado que esconde entre cloacas,
del que aprieta la venda a la justicia,
y del ruin que manipula su ceguera.
¡Patria mía! Acuso a mi cuerpo
que se doblega al miedo.
¡Denunció mi temor y cobardía!
DENUNCIO
Patria mía, me duele tu paisaje mancillado,
el atropello a la miseria de mi pueblo,
que con pies sangrantes cruzan la frontera,
me aterra sus carnes desgarradas
entre dientes de perros adiestrados.
Lloro en las cruces solitarias,
que marcaron el éxodo iluso
y encontraron la muerte como sueño.
Me duele tu voz que deletrea la palabra miedo,
tu entraña ensangrentada;
tus cuerpos en convulsión y grana.
te miro, y en agónico martirio te levantas,
con dolor y llanto continúas.
Patria mía, perdona mi triste cobardía,
cuando mi voz se quiebra en el lamento
y escribo mensajes sin sustento.
cuando de noche y en madrugadas frías
prefiero ocultar tu dolor bajo mi almohada,
ignorar tu voz, que a mi auxilio le reclama.
VEN
Envuelta en el fuego de tu amor,
la siempre viva que nació en mi pecho
te guarda sus flores.
Mi amor y mi verso son colmena,
enjambre de mieles.
Mientras duermes,
tejo guirnaldas de azucenas
que mi amor te ofrece.
Dime, ¿es tu corazón como el mío?
¿canasta de amorosa fragancia?
¿un colibrí que abreva almíbar?
Ven,
esta noche robamos la luz de la luna
y contamos luceros.
Espero tu beso, cereza encurtida
de ansía y deseo.
Ven, convídame tu risa y tu cielo,
la brisa que mueve tu pelo,
tus horas de prisa y el calor de tu fuego.
Ven,
comparte conmigo tu insomnio
En duermevela te cuento mis sueños,
te arrullo en mis brazos,
te digo te quiero.
GRATITUD
Hoy que mi alma se siente agradecida,
ofrece a ti madre tierra,
estos versos.
Bendigo tu cara morena,
tu vientre de acuíferos mantos
arrullo de vida.
Al tronco desnudo de aquel árbol viejo
que cuidó los nidos,
le ofrendo suspiros.
A la lluvia,
regalo mi llanto que derrama queja,
y a su raudal la gratitud que aviva
cuando en los montes, renace en brotes.
Al mar,
mi reverencia a su rugir de espumas
a su vaivén de gasas saladas.
Al cielo
techo de algodón, misterioso azul sereno
le cuelgo serpentinas,
y corolas vespertinas.
Me inclino ante el sol, puerta de oro,
abierto umbral de infinito.
A la luna,
le cuelgo cascabeles de nácar
y besos de plata.
Al viento de aromas esquivos
que lleva canciones y voces al vuelo
ofrezco mi aliento.
A la noche, invocación de misterio
le ofrendo mis sueños,
mi beso amoroso, monturas de nácar,
vaivén de pegasos.
TIEMPO MEDIDO
Mi peregrino andar,
tiene su tiempo medido;
tiembla mi cuerpo,
cuestionó el destino.
y preparo mi equipaje.
Guardo en mi alforja
ideal del “no me olvides”
suspiros de malva y nardo.
Llevo cobija de obsidiana,
en mi recuerdo
un montón de rosas,
tejido por mi madre.
Encajes del mar para mis ojos,
en el eco de mi canto
sonar de caracolas.
De mi ensueño guardo,
el arrullo nocturno del rocío
anillos del sol en grana.
También llevo,
velos rasgados
por huracanado tiempo,
el sabor de mieles,
y de amargo ajenjo.



