Por: Arq. Mgs. Carlos Alberto González
La Cultura Ciudadana se concibe como una manera integral de pensar, querer, ser y hacer, para la coexistencia, la convivencia y desarrollo en el hábitat. Cada ser representa la parte como colectivo sistémico en un territorio determinado. El Ser parte genera derechos, deberes y responsabilidades, donde cada parte afecta el todo, y el todo a su vez media e influye de manera significativa la parte. La Cultura ciudadana se constituye en fuente y motor del desarrollo social, cultural, político y económico de una ciudad, de una región o un país. Esta condición, eleva al ciudadano a ser protagonista vital del desarrollo como habitante, líder o gobernante que, sin una debida educación, formación y expansión de su consciencia, afectará los propósitos, metas y logros de desarrollo que se planteen como colectivo. Así tanto la gestión como las obras que se edifiquen con miras al desarrollo, harán implosión por la acción de la incultura, o por el contrario serán fructíferas si existe desde la base una sólida formación en Cultura Ciudadana.
La Cultura Ciudadana en estos términos, se concibe esencial, y debe ser prioridad en el escenario de cualquier iniciativa de planeación y ejercicio de gobernanza. La Cultura Ciudadana incorpora las condiciones adecuadas de dignidad, respeto, colaboratividad y convivencia a través de cuatro pilares de actuación: Civismo, definido como el conjunto de intencionalidades, actitudes y comportamientos que se deben tener en cuenta para la vida en sociedad. Urbanidad como el conjunto de preceptos y normas sociales que se deben observar y acatar de forma individual y colectiva para la estancia en el hábitat. Cooperación, como el compromiso y responsabilidad social del individuo, y la Acción comunicativa de tal manera que cualifique las relaciones, los propósitos, las gestiones y la gobernanza, en un todo sistémico y participativo.
En este sentido se hace crucial para cualquier sistema, administración o gobierno en el escenario del desarrollo, formular de forma prioritaria una Política Pública de Cultura Ciudadana, definida como la visión, planeación, lineamientos, programas, estrategias y gestión, para el Desarrollo Humano, el cual debe propender por el mejoramiento de la calidad de vida, el desarrollo sustentable, el fortalecimiento de los valores humanos y el bienestar desde la institucionalidad y la administración en un acto permanente público y participativo.
Se definen 9 Principios rectores de la política Pública Ciudadana: la Participación como acción democrática auto gestante, la Pedagogía como principio autónomo e intrínseco de formación y aprendizaje, la Visión Sistémica, como concepción integral, circular y espiralada del desarrollo, la Transdisciplinaridad donde las diferentes disciplinas contribuyen, se auto edifican, colaboran y se proyectan, la Inversión social como insumo y recurso fundamental para el desarrollo, la Responsabilidad Social como deber ciudadano e institucional, La Responsabilidad Ambiental como garante de la protección del Hábitat, el Pluralismo en el entendido de la planeación y desarrollo a partir de la visión constructiva de las diferencias, y la Inclusión entendida como la incorporación de todos los actores sociales como protagonistas del desarrollo.
Para formular una Política Pública en Cultura Ciudadana que se constituya en pilar y motor del Desarrollo, se hace necesario crear los escenarios y la gestión pertinente para su consolidación, que serán pilares de soporte tanto para la construcción como para su implementación. Cuatro campos son fundamentales:
- Consolidación Institucional.
Mediante la conformación de un equipo interdisciplinario e interadministrativo de gestión. Una declaración de principios, ejes y campos de Gestión. Elaboración de un diagnóstico situacional y de índices de Cultura. Oficialización institucional de la puesta en marcha de la Política Pública de Cultura Ciudadana (PPCC).
2. Programa de Formación Integral en Cultura Ciudadana.
Formación para Líderes, organizaciones y ciudadanos en los campos de: Desarrollo Humano, Gestión Ambiental y Hábitat, Civismo y Urbanidad, Cooperación, y Creatividad e Innovación.
3. Creación de una Plataforma de comunicación, dinamización y gestión. A través de: la Creación del Ágora Ciudadana, entendida como escenario de comunicación, participación e intercambio de saberes y quehaceres. Construcción de una agenda pública de gestión y Constitución de mesas ciudadanas de diálogo y gestión.
4. Puesta en marcha de un Proyecto integral de Investigación, Acción, Participación sobre el Significado y Alcance de la Cultura Ciudadana, a través de la Investigación cualitativa, construyendo unidades de análisis, categorías de intervención, observatorios, consultorios sociales, incorporando la asesoría y cooperación académica.
La Política Pública de Cultura Ciudadana, se constituye en la base de construcción del tejido social para el Desarrollo Humano, en sus dimensiones de Ser, Pensar, Querer y Hacer, desde la Institucionalidad y los actores sociales del territorio, para vivir y convivir, gestar y actuar, para auto desarrollarse y regularse; en un todo que atienda en un proceso sistémico, el pensamiento, los afectos y las voluntades, la comunicación, las relaciones, lo político, lo formativo, lo productivo, lo ético valoral, lo estético y lo lúdico, que edifican la cultura y el desarrollo de una colectividad.
La Política Pública debe ejercerse desde la base, con el liderazgo de los diferentes representantes, organizaciones e instituciones, como un acto libre y contributivo al mejoramiento de la calidad de vida, la convivencia, la equidad y el desarrollo, donde lo comunitario y la cooperación primen como bienes superiores por encima de los intereses particulares; es decir, construcción de comunidad que se sirve a sí misma como principio de autonomía, auto regulación y auto desarrollo.
Se hace necesario para la puesta en marcha de la PPCC, el fijarse derroteros y metas a diferentes plazos.
A corto plazo: Institucionalización Municipal. Mediante la conformación de un equipo transversal de educación, cultura y gobierno, y formalización de la Unidad de Gestión para la Política Pública de Cultura Ciudadana. Incorporación de las propuestas a los Planes de Gobierno y Desarrollo de la Ciudad.
A mediano plazo: Elaboración del Estado del Arte de Cultura Ciudadana del territorio: diagnóstico, indicadores y estrategias fruto de los procesos de Investigación, acción, participación (IAP). Construcción y puesta en marcha del Ágora Ciudadana como centro de información, observación, comunicación y gestión.
A largo plazo: Implementación de las estrategias fruto de las investigaciones y la planeación permanente y participativa, con su debida realimentación desde la base fruto del saber y las experiencias.
Solo apuntando a la Educación, la Cultura y la Participación, lograremos un mejor lugar, un desarrollo armónico y un mejor País.



