Expresiones como: “Toda mujer lleva en lo más profundo de su corazón el deseo de experimentar por medio del matrimonio los tormentos de la pasión y el sufrimiento”. El matrimonio es: dormir con el enemigo… Es un mal necesario… Marca el final de una historia de amor y el comienzo de la lucha libre… Vendo mujer con dos hijos y encimo un televisor. “Casado, pero no capado”… La casada es ella. “Matrimonio: proceso químico que transforma tu media naranja en limón”. “Eres demasiado sensible”. ¡Ya vas a empezar!, “todo te lo tomas a pecho”, “agradece que no me he ido”, “siempre arruinas todo”, “mi mujer es una Anabel”…
¡No es chiste, es ofensa al cónyuge!. Estas faltas de respeto demuestran que no existe consideración, ni valoración por el otro. Denota una desigualdad de poder, falta de empatía, abuso emocional que no solo afecta la salud mental del herido, sino que también puede tener repercusiones físicas debido al estrés.
Hay varias razones por las que algunas personas no quieren casarse: porque valoran su independencia y no quieren comprometerse con alguien más. Porque implica un compromiso a largo plazo, lo que puede ser intimidante. Puede ser por priorizar la carrera, o sus intereses personales. La sociedad moderna valora la libertad individual y la autonomía, lo que puede llevar a que algunas personas no quieran casarse. La sociedad diversa acepta diferentes estilos de vida, incluyendo la soltería o las relaciones no tradicionales. La inestabilidad financiera o la falta de seguridad económica, puede ser otra de las causas. El casamiento puede ser costoso, no querer asumir ese gasto es una razón. Las experiencias negativas en relaciones pasadas son un no al compromiso. Miedo al fracaso. La falta de confianza en sí mismo o en los demás.
El matrimonio civil en Colombia es un contrato solemne que se celebra en una notaría y que formaliza la unión de dos personas. Este acto les otorga derechos y deberes recíprocos, y cambia su estado civil. El matrimonio Eclesial es un acto solemne ante Dios y ante los hombres.
La convivencia puede no ser tan fácil. Solo cuando existe la madurez para aceptar los errores, la voluntad de seguir adelante, la humildad para entender que no siempre se tiene la razón. El amor para cuidar del cónyuge, aún con las palabras que se emiten. El sentido de pertenencia por una sociedad establecida en común acuerdo. Empatía es cuando se superan las dificultades, se disfruta, se convierte en una relación sólida y duradera. El respeto impera. El amor es el combustible. “No hay relación de comunión y compañía más agradable, amistosa y placentera que un buen matrimonio” – Martín Lutero.



