El cáncer de los likes

Por: Andrés Esteban Villegas Alvarán

Vivimos atrapados en lo que Zygmunt Bauman definió proféticamente como ‘modernidad líquida’, pero con un agravante digital: la desesperada sed de reconocimiento. Jóvenes y adultos llenan hoy el vacío del ‘mundo sólido’ con una avalancha de contenido digital inútil, incapaces de quedarse quietos. En este escenario, la popularidad no es un logro, sino una necesidad constante.

Atrás quedó la “modernidad sólida” (el pasado), marcada por la identidad y definida por los actos y el trabajo de la persona. Ahora pasamos a la “modernidad líquida” (el presente), donde el individuo es juzgado por lo que aparenta, olvidando sus actos. Vivimos donde todo se quiere lograr de manera inmediata, donde un solo clic es mejor que el esfuerzo, y donde las metas ya no son para el que se esfuerce, sino para el que pague primero.

En la era del consumismo todo está a unos segundos de nosotros; lo único necesario es el dinero. Es tan fácil llegar a aquella camisa nueva o a aquel componente de PC moderno… solo basta ir a Mercado Libre o Temu, facilidades que nos entrega todo el internet. Pero el internet además de facilitar la compra y venta de artículos, también nos facilita las comunicaciones, nuestro tema principal.

La sicología de ser validado en realidad es normal en los humanos, siempre queremos que alguien nos diga que estamos haciendo algo bien o que somos bonitos, crea satisfacción y es normal cuando es sano, cuando no, es otro mundo. Puesto que, esta necesidad de ser validado, puede convertirse en el cáncer de los likes.

En nuestra época aparecen los que yo denomino el espectador y el creador de contenido; por un lado, el espectador, siente satisfacción con los estímulos que genera el video creando adicción. El exceso de placeres instantáneos genera varios cambios como: pérdida de la percepción de sí mismo, lo cual lleva a una baja autoestima, dependencia y depresión.

El creador de contenido tiende a tener un problema mucho más grande, la necesidad de aprobación, ya que conlleva a cambios neuronales más grandes, como intento de suicidio, cuando no se llega al nivel acostumbrado de aprobación; y esto visto muy comúnmente en “clickbait”, tipo video donde el creador dice que hará algo y no lo hace solo por visitas y likes. 

El artículo titulado “likes vs likeability” publicado por la universidad de Carolina Del Norte, habla de polos opuestos, la persona que vive por los likes y la persona “amigable” o likeability. Por un lado, la persona de los likes buscaría la aprobación externa y saciedad instantánea; por otro lado, la persona con likeability busca servir y apoyar a los demás, no busca ser saciado si no saciar, y ve un impulso real en las redes sociales para ayudar y educar, la satisfacción de ellos es el amor al otro. Hay que tener más control de lo que hacemos, buscar ser más “amigables” con los demás. Si somos creadores de contenido, no pensar en vistas si no en calidad. Si somos consumidores, no caer en la adicción, buscar otro pasatiempo, pero siempre apoyándonos en las relaciones reales, persona a persona, porque estas son las más importantes. En conclusión, la modernidad se volvió líquida, tenemos que afrontar cambios rápidos, los cuales también traen efectos en la comunicación, pero al final del día eres tú el que está detrás de la pantalla.

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