Por: Ilda Viviana Ramírez Mesa
Exitosa y enriquecedora fue la experiencia de los artistas santarrosanos Daniel Henao, Yirson Barco, Camilo Giraldo y Santiago Marín, quienes, junto a la agrupación Son Bareke, de Ibagué, participaron entre el 24 y el 31 de julio en el Moreira Folk Fest en Portugal. Este encuentro reunió a artistas de diferentes partes del mundo, quienes compartieron y exhibieron las expresiones culturales que representan la identidad y las tradiciones de sus respectivos países.
En entrevista con Periódico EL FARO, Yirson Barco, docente y director de la Banda Sinfónica de las CEPAS, destacó que uno de los aspectos más significativos de esta experiencia fue encontrar en la danza y la música un punto de encuentro con personas provenientes de sociedades con costumbres diferentes.
“Saber que se atraviesan las barreras del idioma con el amor por el arte, entendiendo que las divisiones políticas son solo constructos, casi siempre derivados de la guerra, pero que, en el fondo, somos un solo gran pueblo”, expresó.
El viaje también representó una oportunidad para que los artistas y gestores culturales de la Ciudad de las Araucarias conocieran, desde su perspectiva, cómo se promueven, gestionan y administran los espacios de intercambio cultural en otras naciones. Esta experiencia se convirtió en un “ejemplo a seguir”, despertando en ellos el interés de promover, con el apoyo de entidades públicas y privadas, nuevos espacios de encuentro e intercambio cultural internacional en Santa Rosa de Cabal.
La delegación colombiana demostró, una vez más, su capacidad para conectar con otras culturas desde la alegría y el sabor. Durante el festival, los santarrosanos fortalecieron vínculos de amistad con representantes de países como Armenia, Ecuador y México, con quienes incluso surgieron ideas y posibilidades de desarrollar proyectos conjuntos a futuro.
“El hecho de hacerse querer y dejar huella en las delegaciones que compartieron con nosotros, aun sabiendo que entre muchos países existían diferencias políticas, sociales o incluso experiencias previas en otros festivales, hizo que esta vez todos tuvieran algo que ver con Colombia. El amor tan grande que les profesamos provocó lágrimas entre las personas que nos acogieron al momento de la despedida. Mostramos así que Colombia, además de su calidad musical y dancística, tiene una enorme calidad humana, y eso es lo más importante”, manifestó Yirson Barco.
Con orgullo, estos hijos de Santa Rosa de Cabal llevaron consigo una muestra de nuestra riqueza cultural, demostrando, al mismo tiempo, las oportunidades y los alcances que pueden abrirse para los artistas locales cuando las administraciones municipales y las instituciones públicas y privadas apuestan por la cultura, la formación y la circulación artística.


