Por: Fabián Osorio Mosquera
Jon tenía 12 años cuando su papá asesinó a su mamá. Ese día, en palabras de Jon, él perdió a los 2. Su padre fue enviado a la cárcel y Jon a un hogar de acogida. Tiempo después logró ser adoptado por sus tíos en California y allí empezó a tratar de recoger los pedazos que habían quedado de su vida anterior y organizarlos para crear una vida nueva.
Encontró en la magia la mejor forma de pasar el tiempo. Con la práctica empezó a mejorar y a presentar sus trucos ante sus compañeros de clase, logrando cambiar su chapa de “el chico del padre que mató a su madre” a “el chico de la magia“.
Paralelo a su rol amateur como mago, Jon entrenaba fútbol americano con la misma disciplina que imprimía en sus prácticas de magia. El resultado -tiempo después- es el único posible cuando se hace con dedicación lo mismo por tantos años: ser realmente bueno.
Se convirtió en jugador profesional de la NFL cuando fue fichado por los Buffalo Bills pero seguía creciendo y destacándose en su rol de mago. Un caso único de “doble profesionalidad”.
Su momento de mayor dualidad fue en 2016 cuando entrenaba en las mañanas con los Eagles de Philadelphia y en la tarde tomaba un vuelo a Los Ángeles para grabar programas de televisión o realizar presentaciones.
Después de 11 temporadas en los Eagles, sin desearlo mucho y un poco a regañadientes, Jon fue cedido a los Santos de New Orleans. En medio de la transferencia le fue diagnosticado un aneurisma de aorta mientras se sometía a los exámenes físicos de ingreso. No jugó un solo partido con su nuevo equipo. Fue operado de urgencia y su carrera profesional como jugador de fútbol había terminado.
El diagnóstico de la aneurisma sucedió por el hecho de que los exámenes de ingreso (a un nuevo equipo) son muy distintos a los exámenes de continuidad. Esa es la razón por la cual Jon siempre dice que los “Santos” le salvaron la vida.
A veces no nos damos cuenta de porque suceden cosas que no nos gustan, pero con el tiempo lo entendemos todo.
Jon continúa con su rol de mago pero ahora le añade la escritura y las conferencias. Relata su historia en el libro “Life is Magic – De la tragedia al autodescubrimiento” que fue el que cayó en mis manos y me invitó a compartir en este espacio algunas reflexiones que generé sobre su vida.
Cuando le preguntan a Jon Dorenbo cómo puede alguien sobreponerse a las dificultades y desarrollarse al máximo, es contundente en su respuesta: uno, acepta tu realidad, dos, da el perdón a los demás, no por los demás, sino para que abandones rápido tu lugar de víctima, y tres, cuando notes que hay un pedacito de esperanza y de felicidad flotando en el aire, agárralo como si fuera un tesoro y nunca lo dejes ir.


