Por: Andrés Esteban Villegas Alvarán
Movimiento: Si me preguntaran qué es lo que más representa a Isaac Newton, no esperaría ni un segundo para decirlo, pero ¿Qué es en verdad lo que representa a Isaac Newton? ¿Acaso sus célebres ecuaciones, sus ideas “revolucionarias”? Me atrevo a decir que ninguna de estas; en realidad, es otro genio sobrevalorado, como Einstein.
Él va más allá del entendimiento moderno de fundador de la física clásica, periodo total de egocentrismo que, paradójicamente, trasladó a la Tierra a un “segundo plano” como no centro del universo. Volviendo a Newton, él solo fue la chispa que prendió una fogata que ya tenía madera; tarde o temprano les iba a caer una manzana en la cabeza. Resulta que la física era en naturaleza ciencia disfrazada de Aristotelismo, con ideas “vagas” de que todo se movía para llegar a su lugar natural, aunque sí manteniendo un principio fundamental de la termodinámica y la física clásica: la necesidad de una fuerza para moverse. ¿Será que Newton no tomó ideas parecidas?
Antes de él, un tal Buridán dijo que los cuerpos conservaban una fuerza interna, pronosticando sin querer la termodinámica y el choque de átomos. Galileo habló de caída libre y definió la inercia sin depender de la masa del objeto. Kepler unificó estas nociones y describió con precisión matemática las leyes del movimiento orbital. Todos estos científicos le crearon el molde de helado perfecto a Newton, pues al ver caer la manzana (nunca le cayó en la cabeza) pensó: ¿por qué cae hacia abajo y no hacia los lados? Pero en realidad el “momento eureka” fue cuando pensó lo mismo de la luna, al ver que no caía a la Tierra, eso significaba que tenía que seguir un movimiento continuo que supera la velocidad de caída. Esto le hizo proponer sus leyes; aunque interesantes, no las explicaré en este artículo, pues Newton no fue el fundador de la física clásica. En realidad, estuvo lejos de haberla conocido por completo en vida, pues ya se habían creado teorías astrológicas y se tenían ideas “claras” del movimiento. Él, por así decirlo, fue un recolector de datos (como Einstein) e hizo ecuaciones matemáticas.
Por último, desmintamos un “chisme común”: él no fue un prototipo de científico racional. La realidad: Newton dedicó más tiempo a la alquimia y a la teología que a la física. Hoy imaginamos a Newton en un laboratorio moderno, impecable y guiado por el método científico estricto. La realidad histórica es que era un hombre profundamente místico. Escribió millones de palabras intentando descifrar códigos secretos en la Biblia, buscando la Piedra Filosofal y calculando la fecha exacta del fin del mundo (que estimó para el año 2060; no creo que esté lejos). Para Newton, la gravedad no era un concepto ateo o puramente mecánico, sino la manifestación directa de la voluntad de Dios en el universo, algo que puede verse pero con un pensamiento más profundo del que manejaba Newton. Si Newton no hubiera existido, la física como la conocemos habría surgido de todos modos. Coetáneos suyos como Robert Hooke ya manejaban la idea de que la atracción gravitatoria disminuye con el cuadrado de la distancia, y Gottfried Leibniz desarrolló el cálculo infinitesimal al mismo tiempo y de forma independiente que él.


