SUS EMBLEMAS Y SU GENTE
Por: Martin Alberto Mariño – mam5104@ hotmail com
Santa Rosa de Cabal y sus emblemas: himno, escudo, bandera, cruz y hacha como símbolos “patrios” y heráldicos en consonancia con su geografía, cultura, agricultura, economía, gastronomía y turismo será permanente fuente de inspiración y motivación de propios y extraños. Hablar o escribir sobre sus particulares rasgos exige, obligadamente, referir sus productos ancestrales como el café, el huevo, ponchos, tejidos, sombreros, arepa, chorizo y…fuentes termales; ello hace sentir que esta tierra hermosa y amena vale la pena; además su imagen hecha ya fama, hay que conservarla, preservarla y promocionarla con gusto, conciencia y con exponencial sentido de pertenencia. Jamás estará de más pregonar sobre su gastronómica delicia que …” asada o frita articula desde mediados del siglo XX, los estándares de un plato típico, surgido a partir de la diversidad de sus ingredientes disponibles en un territorio y su riqueza gastronómica, así como su idiosincrasia y las tradiciones de una sociedad” (*). El exquisito e insuperable embutido que en la región y Colombia goza de fama no por el Guinness Record logrado; su imagen, con su mágico toque, se halla en el acendrado cuidado al elaborarlo -textura, grosor, tamaño, color y sabor- y no es ñapa la carne selecta que lleva, en abundancia, porcina; en las viandas variadas con él preparadas; en la sazón se encuentra su rico sabor y, como “valor agregado”, la atención que con cultura al cliente se brinda. Todo lo dicho lo dice la gente nativa, el vecino, el amigo, el turista, quienes asiduamente lo consumen con ganas. ¡Paisano! – me dice un vendedor fulano- Todos los días, incluyendo el fin de semana, con arepa, limón y tomate, con ansiedad y con gusto cual seductor hechizo, comamos chorizo. He aquí una
complementaria y oportuna respuesta …
SIN IGUAL Y CON FAMA
Lo dice Rosita, la abuela, Milena, la clienta y su tipo:
En otras tierras, lejanas o cercanas, como el nuestro no hay chorizo, grande, largo, grueso, rico.
Con él en la mano, de noche, en la mañana,
en horas “pico” o en la tarde de cualquier día;
lo devora la esposa, la prima, la hermana, la vecina, el turista, el novio y su tía.
Con cuidado o ” fiereza”,
ensartado en largo palillo,
con limón, con tomate y acompañado
de arepa; usted solo o en corrillo,
sin chuparse los dedos, la gana no es poca,
se lo lleva a la boca.
…Entonces, se esfuma en el humo su olor,
mas no el sabor que, cual mágico hechizo,
te obliga a devorar el suculento
y caliente chorizo,
despacio, con cuidado, como si acabarlo temprano causara dolor,



