“Valluno de nacimiento, hijo adoptivo de Santa Rosa de Cabal”
Por: Héctor José López Quintero
Nació en Argelia, Valle del Cauca, donde vivió junto a su familia hasta los seis años de edad. Creció en la zona rural, acompañado de su abuela María Edelmira Palomino, su madre Rosa María López, sus tíos Julia, Antonio, José y Héctor José López, su única hermana Luz Dary López, y rodeado del cariño de los suyos.
La violencia bipartidista de mediados de los años cincuenta, marcada por el enfrentamiento entre liberales y conservadores, obligó a su madre a abandonar su parcela. En medio de la incertidumbre, emprendieron la huida hacia Anserma, Caldas. Posteriormente, por circunstancias de la vida, llegaron al municipio de Santa Rosa de Cabal, donde se establecieron en la vereda Yarumal.
Fue allí, en una finca propiedad del señor Enrique Giraldo, donde a los ocho años tuvo la oportunidad de ingresar a la escuela dirigida por la profesora Raquel. En ese espacio comenzó su contacto con el mundo de las letras y los números, sin imaginar que el destino le tenía preparado algo aún más significativo.
En el grado primero de básica primaria conoció a María Lindelia Quintero Vargas, hija de una humilde pero honorable familia de la región, conformada por los señores María Arsenia Vargas y José Antonio Quintero.
Los momentos compartidos en la escuela, fue la base para lo que inició como una amistad infantil se transformara con el paso del tiempo, en un vínculo profundo y duradero. Fue su amiga, su novia y su esposa durante sesenta y cinco (65 años), con quien luchó hombro a hombro para sacar adelante a su familia.
Fruto de esta unión nacieron sus hijos:
– Luz Marina López Quintero, técnica en Educación Preescolar, residente en España.
– Gloria Patricia López Quintero, comerciante, residente en Santa Rosa de Cabal.
– Olga Liliana López Quintero, diseñadora de moda, residente en España.
– María del Pilar López Quintero, tecnóloga zootecnista, residente en España.
– Héctor José López Quintero, magíster en Educación, residente en Santa Rosa de Cabal.
Fue un hombre inteligente, bondadoso, honesto y profundamente trabajador. Las dificultades que enfrentó para brindar siempre lo mejor a sus hijos, lo llevaron a convertirse en un autodidacta ejemplar. Se desempeñó como maestro de obra, electricista, mecánico industrial, mecánico automotriz, metalista y ganadero, oficios que ejerció con dedicación y excelencia.
Hoy, en el aniversario de su fallecimiento, queremos rendirle un homenaje más, como los muchos que recibió en vida. En esta ocasión, deseamos que estas palabras trasciendan en el tiempo. Sus hijos queremos agradecerle por su esfuerzo incansable para brindarnos educación, por la construcción con sus propias manos e inteligencia de cada una de nuestras casas, por el amor inmenso que nos entregó hasta su último día y en medio de su infinita bondad nos dejó múltiples enseñanzas a través de su ejemplo y expresiones que se convierten en un valioso legado inmaterial, no solo a su familia, sino también a la humanidad.
EXPRESIONES DE VIDA
– “Las cosas no son de uno, son del que las necesita”
– “A mí nadie me tiene por qué robar, si yo o robo a nadie”
– “Si alguien no me paga lo que le presté, es porque lo necesita más que yo”.
– “Me siento más contento perdiendo en un negocio, que llegar a ser ventajoso”.
– “Un hijo se debe querer y ayudar para toda la vida; al fin y al cabo, por viejos que estén, siempre serán nuestra responsabilidad”.
– “La mujer es la dueña de todo lo que hay en la casa”.
– Un niño no tiene por qué trabajar, que juegue, disfrute su infancia. La única responsabilidad es estudiar”.
– “A nadie se humilla, ni por un bocado de comida o por un peso. Siempre se le debe ayudar”.
– “No soy capaz de tolerar que un hombre humille a otro hombre”.
– “Una limosna no se le niega a nadie”
Fueron muchas sus enseñanzas, fueron muchas sus expresiones; pero lo más valioso fue su ejemplo, el amor y la solidaridad que le brindó a todas aquellas personas que le necesitaron. Siempre estuvo dispuesto a ayudar, a sacarse el pan de la boca por los demás.
Hasta siempre, mi viejo… Gracias totales, por siempre en nuestros corazones.
Esposa, hermana e hijos.


