Por: César Augusto Bautista Escobar
Daniel Mauricio Quintero Aguirre, de Santa Rosa de Cabal, y José Héctor Giraldo Cardona, de Marsella, son dos artistas contemporáneos, virtuosos de las milenarias técnicas del carboncillo, el primero, y de la acuarela, el segundo. Ellos dos expusieron su creación artística el pasado mes de junio en el Centro Cultural Lucy Tejada, en Pereira. Daniel Mauricio, con los claro-oscuros que le permite esta técnica de dibujo, logra que sus bodegones, de objetos ya inútiles en razón del desarrollo tecnológico, indaguen al observador acerca de los cambios sociales y cultuales; planchas de carbón, lámparas de querosene, vasijas de clásicos diseños, son, entre otros, objetos que evocan el pasado.
Desde su formación académica en la Universidad Tecnológica de Pereira y en su pasantía becada en México para continuar su formación artística, ha mostrado gran sensibilidad para captar, en los objetos de la vida cotidiana, sus formas y sus sombras. No es naturaleza muerta ¡son objetos con historia!
En el póster de presentación de su obra se lee: “El objeto cotidiano adquiere así un nuevo significado, pues deja de ser un elemento decorativo para convertirse en un documento cultural”.
Por su parte, y luego de varias décadas de estudio y dedicación a la técnica de la acuarela, el maestro José Héctor es reconocido por su gran virtuosismo en este arte pictórico. Para conmemorar los 15 años de la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero, como patrimonio cultural de la humanidad, José Héctor fue invitado a expresar, a través de sus acuarelas, su sentimiento por estas tierras cafeteras. En la armonía de las formas, en la limpieza del color, en la naturaleza viva, en el paisaje moldeado por el campesino, las montañas y la niebla, se plasma la maestría de su pincelada.
El artista establece una profunda conexión vivencial entre el observador y el paisaje en acuarela. Su formación como arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia, aunada a su disciplina pictórica, logran un valioso sincretismo artístico.
La gestión de Marcela Velásquez, curadora del Centro Cultural Lucy Tejada, permitió que estos artistas expusieran su obra para el disfrute y la crítica de los observadores locales, así como lo han hecho en otras ciudades del país y del exterior.


