Por: Ramiro Antonio Osorio Jaramillo
Amar no es decirlo a los cuatro vientos, ni expresarlo solo para que el interlocutor lo crea.
El amor por la tierra, por la ciudad que nos vio nacer o nos dio albergue y bienvenida es algo tan importante que merece manifestarse en todo momento .
Amar a Santa Rosa de Cabal es cultivar positivamente nuestra propia identidad y ser conscientes de la benevolencia que nos brinda este pedacito de patria. Por eso debemos cultivar los más caros valores humanos y principios axiológicos para establecer la diferencia.
Si la belleza del paisaje es verdaderamente incomparable, de nada vale si a sus pobladores no les interesa su destino.
La cultura reflejada en el estado de sus calles sin basura y sin la caca de los perros empacada en bolsistas, el cuidado del espacio público, el embellecimiento de los parques y todos los bienes públicos, también de las fachadas de viviendas y comercios.
Y el comportamiento como ciudadanos íntegros, como peatones y/ o conductores en nuestras vías, el parqueo de vehículos en el sitio indicado deberían ser normas de estricto cumplimiento para todos; porque el desorden es caos y en el caos no fructifican el bien y el amor.
San Rosa educada, plácida y limpia.
Santa Rosa de Cabal, más que un destino, el mejor sitio para vivir.
¡A Santa Rosa por fin le cantemos con fervor, haciéndole honor a Don Fermín que la erigió con amor!


