MORAL Y ÉTICA, CONSTRUCTORAS DE UTOPIAS

Por: César Augusto Bautista Escobar (estudiante20115@gmail.com)

Sentimientos y emociones “desmoralizantes” son vivencias diarias de muchos seres humanos. Sin que sean exclusivas de nuestra época, hoy son generadas, entre otros aspectos, por la corrupción descomunal y la insoslayable adversidad; las guerras y los genocidios; las abismales brechas sociales y territoriales; la falta de justicia y la justicia cooptada; la carencia de oportunidades y la extirpación de capacidades humanas; las enormes filas de sufridos migrantes, desplazados, amenazados, huérfanos, hambrientos y destechados; los innumerables abusos, maltratos, asesinatos y desapariciones infringidos por diversos poderes; los perversos discursos políticos y las llamadas “fakenews” que encubren o promueven peores realidades. Estar “desmoralizado” es estar asido al péndulo de la esperanza – desesperanza en sociedades en donde parece desvanecerse los valores morales a la vez que sus opuestos se acrecientan como virtudes, y en donde la ética, como reflexión y acción individual y colectiva, no logra contrarrestar el sino del nefasto péndulo. Con base en las condiciones antes anotadas, la búsqueda de la “vida buena”, en términos de la filósofa norteamericana Martha Nussbaumi, o del “vivir feliz”, en los de la filósofa española Adela Cortinaii, son propuestas que, desde la ética, cobran total vigencia: M. Nussbaum presenta diez pilares de orden global, en tanto que A. Cortina relaciona nueve “fecundidades” o “utilidades” de la ética.

Nussbaum parte de la relación entre ética y desarrollo y la protección de las capacidades humanas básicas como condición para que los seres humanos accedamos al disfrute de la existencia: 1) Vida digna y de duración normal; 2) Disfrute de buena salud corporal; 3) Integridad corporal, libertad de movimiento y seguridad; 4) Educación con libertad para la expresión de los sentidos, la imaginación y el pensamiento; 5) Desarrollo de la afectividad: sentir apegos, amar, padecer ausencias, sentir gratitud, anhelos y compasión; 6) Razón práctica para reflexionar en forma crítica acerca del bien y del mal y formular un proyecto de vida; 7) Formar comunidad y asociarse con otros, tener vínculos sociales, ser respetado y no discriminado; 8) Convivencia armónica con la naturaleza; 9) Desarrollar y participar en la lúdica y la recreación; 10) Individualidad con autocontrol de la propia vida, acceder a las actividades laborales y participar en expresiones políticas.

Por su parte, Cortina relaciona las siguientes “fecundidades” (utilidades) de la ética: 1) Usar la confianza depositada en la administración pública y privada para reducir el sufrimiento mediante la mayor inversión social, generar riqueza y reducir costos de gestión; 2) Forjar el buen carácter en las personas y en la sociedad por las buenas decisiones tomadas a diario hasta convertirlas en virtudes (justicia, prudencia, honestidad, fortaleza); 3) Fomentar la vocación de cuidar y ayudar a quien lo necesita, en el círculo familiar, social o global; 4) Transitar del egoísmo a la cooperación en las actividades sociales; 5) Construir colectivamente la libertad reconociendo la dignidad a todas las personas; 6) Desarrollar la cordura (prudencia, justicia y lucidez) para reconocer lo que vale por sí mismo; 7) Formar profesionales con capacidad de proponer fines y medios socialmente pertinentes; 8) Construir democracia auténtica, más allá de la democracia representativa; 9) Conjugar justicia y felicidad como fines de la vida humana, razón de todas las demás acciones.

Las propuestas de Nussbaum y Cortina, no obstante ser propósitos de vida de los seres humanos, que van más allá del bienestar y del progreso material, al no ser éstas suficiente para su realización integral y feliz, parecen moverse, como el universo, cada vez más a límites inaprensibles. La viciada moral pública, política, institucional, individual, y el hacer de la ética más una reflexión que se agota en el discurso filosófico – académico, reducen el potencial de desarrollo social e individual que ella puede fecundar. El “buen vivir”, y el “vivir feliz”, son loables utopías, pero en contextos sociales con débiles valores morales y deficiente reflexión y acción ética, individual y colectiva, parecen estar en la mira de tenebrosas distopías.

i Nussbaum, Martha C, 2012, Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano, Editorial Paidós, Barcelona, 272 pp. ii Cortina Orts, Adela, 2013, ¿Para qué sirve realmente…? La Ética, Editorial Paidós, Madrid 180 pp.

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