EL CIVISMO Y LA LIBERTAD
Amparo Bustamante Osorio – Periodista Conceptual – joab56@yahoo.com
Dos puntos muy interesantes a tratar, pero que dado el ambiente que se vive en los momentos actuales, bien vale la pena ponerlos sobre el tapete de los comentarios, porque ambos siendo mas que interesantes, son de gran importancia, y juegan papel de trascendencia en la constante del comportamiento y el sentir de las personas.
Si el civismo es necesario para realzar la ciudadanía, la libertad debe ser la capacidad de elegir seguir sus principios para responder a las exigencias de la sana convivencia, cultivar el respeto como el mejor trofeo que la humanidad debe ganar, y que aún continúa no siendo mas que palabras conceptuales, que no han podido ser aplicadas como deben ser.
La libertad conlleva al libre albedrio, que debe ser enseñado desde los tiernos años de edad, cuando la familia forma la personalidad del infante, y la escuela debe afirmar y conformar ese crecer, para pasar de la infancia a la adolescencia, de la juventud a la adultez, y de esa manera hacer una persona de valía, que sirva a su comunidad con desinterés y alegría. Es difícil armar ese rompecabezas de la educación para tener un producto que fuese útil en todos los campos, donde le tocase actuar; es en ese meollo que da el ser responsable, con lo que se dice, se hace, y por supuesto con lo se piensa, puesto que es como una bomba de tiempo, que muchas veces se sale de las manos por la impulsividad, las emociones y las pasiones que convergen con fuerza en el corazón.
Esa normalidad que parece salir de la existencia de los seres humanos, se convierte ni más ni menos que en un “sabio manejo” de la responsabilidad, y con ello asumir con valor el resultado de unas decisiones que llevan como factores principales, el confrontar lo bueno y lo malo, el conocimiento de los deberes y los derechos, la instrucción dada no solo por el ente familiar, sino por parte de la academia, y trasegar en el trabajo, las costumbres y el trato permanente con personas de todos los talantes, actitudes y formas de ser.
Los principios como tales siguen teniendo vigencia, y la ejecución de los deberes y los derechos deben ser ejecutados con suma responsabilidad, con la libertad propia de almas que no se dejan amilanar por las modernas oleadas del libertinaje, donde todo es normal, pero no es correcto.



