Por: Ilda Viviana Ramírez Mesa

Luis Octavio Ocampo nunca imaginó en sus años de juventud, cuando apenas iniciaba en el mundo de la ebanistería, que, en el seno de su humilde familia, compuesta por su esposa Marta y sus pequeños hijos, Jamilet, Dairo y Kevin, se gestaría uno de los casos de emprendimiento familiar más exitosos e inspiradores de Santa Rosa de Cabal.
La familia ha sido en la vida de Ocampo, sin duda, su principal pilar, hecho que se evidencia en que sus padres, confiando en el talento de su hijo para la carpintería, en la que se especializó al graduarse de la secundaria en el Instituto Técnico Industrial, hoy Instituto Tecnológico de Santa Rosa de Cabal (ITESARC), le brindaron un espacio en su hogar, de aproximadamente 3m², para que Luis emprendiera de forma independiente la producción de sus muebles. De a poco, en aquella sencilla habitación y con algunas herramientas prestadas, se abrió paso en el mundo del arte en madera.
Luis no tardó en evidenciar la gran cantidad de retazos que sobraban tras la construcción de sus principales productos. Y propio de una mente inquieta y creativa, decidió convertir aquellos trozos en pequeñas réplicas de autos clásicos, antes que arrojarlos en la basura. Sin saberlo, aquel hábito de reutilización marcaría un antes y un después en la vida de su familia.
Fue así, como en los años 2.000, mientras exhibía en una feria artesanal de Pereira, los carros y juguetes que elaboraba con el retal de su madera, fue descubierto por uno de los diseñadores y calificadores de Expo Artesanías, que, impresionado por sus creaciones, lo incorporó como expositor en la más grande e importante feria de artesanos que se desarrolla en el país, a la cual tuvo, no solo la fortuna de regresar consecutivamente por seis años, sino que además, le abrió las puertas a un nuevo mercado.

Tras la gran demanda que tuvieron sus juguetes y juegos de mesa luego de su participación en Expo Artesanías, Octavio abandonó paulatinamente la construcción de mobiliario, e inició un nuevo capítulo en su vida con la creación de la fábrica ‘Artesanía Clásica’. El respaldo de su esposa Marta fue indispensable en aquella transición, puesto que, su natural complicidad y trabajo en equipo, les permitió elaborar sin mayor dificultad los nuevos productos, que implicaban dispendiosos y detallados procesos de ensamblaje.
La infancia de Jamilet, Dairo y Kevin estaría, así, marcada por el olor a madera, los juguetes y las herramientas, por lo que, de manera instintiva, no tardaron en manifestar desde pequeños su interés por el trabajo de su padre, participando de forma voluntaria en pequeñas tareas de montaje.

Para aquel momento, don Octavio había cambiado su taller de 3m² por una vivienda con un amplio espacio no solo para elaborar mercancía, sino también, para compartir día y noche con su familia, de la que debía estar ausente por semanas mientras participaba en ferias artesanales de otros municipios y ciudades. Tanto para él, como para sus hijos, era difícil adaptarse a estar separados por pequeños periodos de tiempo, en especial diciembre, fecha en la que se realiza Expo Artesanías en Bogotá, por lo que, ante la súplica de ellos de llevarlos consigo a las ferias, les permitió acompañarlo ocasionalmente, cuando cumplieran los diez años.
Aún cuando la carpintería le brindó a la familia Ocampo, armonía, estabilidad económica y felicidad, Luis y Marta, no dudaron en motivar a sus hijos a prepararse profesionalmente, lo que, en lugar de encaminarlos a una vida alejada de los juguetes y la madera, los unió y les abrió un mundo de posibilidades desde sus formaciones académicas, para elevar a lo más alto, el sueño y empresa de sus padres.

Jamilet desde la ingeniería ambiental, Dairo desde la arquitectura y Kevin desde la planeación como entrenador deportivo, hicieron posible en 2019 la transición de Artesanía Clásica a MUNDO JADAKE, al ser uno de los proyectos elegidos por Fondo Emprender en aquel año. De esta manera, como fruto del amor, la unión filial, el trabajo en equipo y el compromiso, hoy no solo son una de las empresas más emblemáticas de Santa Rosa de Cabal, al nivel de organizaciones como Indujara, Americana de Curtidos y Termales, sino que, además, se han convertido en una de las fábricas artesanales de juguetes y juegos de mesa en madera más importantes del país.

En su valioso portafolio brilla el premio “Diseño del Año” otorgado por el programa de Diseño Industrial de la Universidad Católica de Pereira en su aniversario N° 20, por la creación del juguete infantil la Chiva de Bloques. JADAKE También se destaca por poseer los certificados y etiquetas como Marca País Colombia, Hecho en Risaralda, Negocio Verde de la CARDER y la marca Santa Rosa de Cabal, Paraíso Natural Cafetero.
Luis Octavio Ocampo, Marta Maya y su familia, quienes de forma innata se han dedicado por años a ‘fabricar sonrisas’, iniciarán este año una de las etapas más significativas de MUNDO JADAKE, al celebrar los 25 años desde que Luis construyera sus primeros carritos de madera, además de que presentarán al público su nuevo logo e imagen comercial con la que desean seguir fomentando la unión, la empatía, la diversión y la conciencia ambiental en el núcleo de las familias colombianas.
La familia Ocampo Maya, es el excepcional ejemplo santarrosano, de la unión y pujanza que ha motivado históricamente el desarrollo de nuestro municipio.



