Por: Marco Antonio Buitrago F. | Diván Lírico
SONETO XXIV
“Ir y quedarse, y con quedar partirse,” Lope de Vega.
Partir y permanecer, y permaneciendo irse,
morir en vida, y vivir sin aliento,
beber del mar y padecer sediento,
tener alas y en tierra combatirse;
llorar con risa, y con dolor reírse,
hallar tormenta en plácido momento,
ser luz que abrasa o frío monumento,
buscar la calma y en la tempestad sumirse;
gritar callando entre la muchedumbre,
tejer certezas de la duda incierta,
y en lo fugaz encontrar lo infinito;
sentir la fe y abrazar la pesadumbre,
es lo que llaman en el mundo, puerta
cerrada al gozo, abierta al llanto y grito.
BORRÓN Y CUENTA NUEVA
(Año 2025)
“Qué año, cuántos reveses,
si hago el recuento de daños,
creo que fueron doce años
en lugar de doce meses.
Me tropecé varias veces
con piedras ya conocidas,
y yo, tras tantas caídas,
errores y desaciertos,
tengo el corazón cubierto
de cicatrices y heridas”. Evelyn Acosta.
Qué largo se hizo el camino,
si miro lo que ha pasado,
parece que he caminado
sin rumbo y sin un destino.
Caí siempre en lo mismo,
en trampas ya conocidas,
y cargo en mi alma herida
tantos golpes y fracasos,
que traigo el pecho en pedazos
lleno de marcas y heridas.
Promesas que se rompieron,
sueños que se derrumbaron,
palabras que me arrancaron
pedazos que no volvieron.
Los días se me perdieron
entre niebla y confusión,
buscando alguna razón
para no tirar la toalla,
mientras el alma se amortaja
en capas de decepción.
Perdí batallas ganadas,
gané guerras sin sentido,
me quedé medio perdido
en calles equivocadas.
Las ilusiones guardadas
se me marchitaron dentro,
y aunque busqué más encuentros
en medio del desconcierto,
solo encontré en el desierto
mil preguntas adentro.
Pero aquí sigo de pie,
magullado pero entero,
con el paso más certero
y la frente con más fe.
Aprendí que tropecé
para aprender a levantarme,
que el dolor vino a enseñarme
que soy más fuerte de lo que creo,
y que en medio del mareo
puedo volver a encontrarme.
Se cierra este calendario
con sus luces y sus sombras,
y entre cenizas y alfombras
escribo un nuevo inventario.
No necesito un rosario
de lamentos y reproches,
solo quiero que estas noches
de diciembre me recuerden
que las heridas se pierden
y no es tiempo de derroches.
Así que borrón y cuenta,
nueva página en blanco,
donde mi corazón franco
vuelva a vivir y sienta.
Que venga lo que venga,
ya no le temo al camino,
pues cada golpe del destino
me hizo más sabio y más fuerte,
y aunque me roce la muerte,
no me atemoriza mi sino.
RENDICIÓN
Tan leve como el céfiro y la rosa,
tan pura y cristalina como el agua,
es esta dama de belleza hermosa,
que se vuelve plegaria cuando fragua.
Rozar su piel de seda yo quisiera,
arder en su presencia como un fuego
y en mi ansiedad de amarla sin quimera,
consumir el dolor de este sosiego.
Mas al mirarla fijo y sin recelo,
se apaga la pasión de mi tormento,
por mi temor constante a hacerle duelo.
Así mi corazón y mi cordura,
combaten rudos lo que siento y cuento
y al cabo se someten a tu albura.



